Empleados de Brainlab

Ingeniera de diseño

Melanie

Tras dar un giro a su carrera profesional —de óptica a ingeniería—, Melanie se incorporó a Brainlab como Ingeniera de Diseño Junior en 2011. Seis años después, Melanie nos cuenta cómo ha evolucionado su trayectoria profesional en Brainlab y nos explica qué es lo que más le gusta de la ingeniería.

Empleados, Melanie
¿Cuándo te incorporaste a Brainlab?

Empecé a trabajar en Brainlab en 2011 como Ingeniera de Diseño Junior y en 2013 me ascendieron a Ingeniera de Diseño, puesto que ocupo en la actualidad.

¿Qué estudiaste?

Antes de trabajar en Brainlab, estudié Ingeniería de Precisión y Mecatrónica en la Universidad de Ciencias Aplicadas Georg-Simon-Ohm de Núremberg, Alemania.

¿Puedes describir tu puesto?

Soy la ingeniera responsable de diseñar los instrumentos de reconstrucción de articulaciones y formo parte del equipo Joint Recon, que crea software y hardware destinado a intervenciones de ortopedia como artroplastias de rodilla y cadera. La fase inicial de mi trabajo consiste en la concepción de nuestros instrumentos o de mejoras de los instrumentos ya existentes. A continuación, creamos los prototipos iniciales en nuestro pequeño taller o con la ayuda de métodos estándares como la impresión en 3D o fresadoras. Y además, me encargo de someter a prueba los nuevos instrumentos para garantizar su estabilidad, facilidad de manejo y, ante todo, su seguridad; por otra parte, también soy la responsable de elegir los materiales, los procesos de fabricación y de entrega, así como de establecer los criterios de las pruebas utilizadas por las piezas estándares. Por último, preparo la documentación necesaria para lanzar al mercado dichos productos médicos, por lo que estoy implicada en todo el proceso de fabricación de instrumentos, es decir, desde su concepción hasta su lanzamiento al mercado.

¿Qué aspectos te gustan más de tu puesto?

Me encanta trabajar de forma independiente y creativa, así como la posibilidad de llevar a la práctica mis ideas. Como mi trabajo abarca tareas muy diversas, siempre estoy ampliando mis conocimientos. Y también me gusta mucho poder acudir de forma periódica a ferias del sector y visitar a nuestros proveedores y clientes.

¿Qué es lo que te motiva para ir a trabajar todos los días?

Las nuevas ideas y los interesantes retos que surgen todos los días. Y, por supuesto, mis compañeros.

¿Cómo te decantaste por el área de ciencia y tecnología?

Antes de estudiar ingeniería, realicé una formación profesional dual para trabajar como óptica. Cuando la concluí, me quedó más claro qué tareas me gustaban más y cuáles no: las tareas manuales que realizan los ópticos y, ante todo, la creatividad y la autonomía eran mi parte favorita. Sin embargo, las ventas y el asesoramiento a clientes también constituyen áreas importante del trabajo de un óptico, por lo que decidí que no quería trabajar en este campo para siempre. Entonces me di cuenta de que quería ser inventora, por lo que obtuve el título necesario para acceder a la universidad e inicié la carrera de ingeniería.

¿Has tenido, por ser mujer, algún problema durante tus estudios?

Por suerte, no muchos. Cuando empecé a estudiar, algunos chicos hicieron comentarios tontos cuando sacaba mejores notas que ellos. Sin embargo, ellos no acabaron la carrera: creo que eran ellos los que tenían un problema.

¿Quieres darle un consejo a las chicas que estén pensando estudiar ingeniería?

Creo trabajar en ingeniería es genial: las tareas son creativas, interesantes y versátiles. Se trata fundamentalmente de llevar a la práctica ideas con el fin de mejorar los productos actuales, ya de por sí avanzados. Es estupendo que tantas mujeres y chicas de nuestra generación puedan optar por el trabajo que más les gusta. A mí me encanta el área de investigación y desarrollo porque los trabajos nunca son monótonos: constantemente se crean tecnologías y posibilidades nuevas. ¡Además de los conocimientos científicos fundamentales, siempre se necesita creatividad, imaginación y fantasía!