Éxitos de Brainlab

De Compras a Exhibiciones

Michael

Michael lleva más de 17 años trabajando en Brainlab; se incorporó al departamento de Ventas y después cambió al departamento de Eventos y Exhibiciones; más adelante empezó a trabajar como Consultor de Aplicaciones Informáticas, donde ha alcanzado una alta satisfacción laboral. De Múnich a Chicago con billete de ida y vuelta: él es un ejemplo perfecto de que el dinamismo —tanto geográfico como de carrera profesional— es posible para los empleados de Brainlab. Lea aquí su historia.

Éxitos, Michael

Antes de fichar por Brainlab, trabajaba en una agencia de publicidad. Por aquel entonces, un amigo (y empleado de Brainlab) me envió una oferta de trabajo, pero yo estaba satisfecho con mi empleo y no envié mi C.V. Sin embargo, a los 4 meses la situación cambió; avisé mi amigo y tuve la suerte de que Brainlab siguiera buscando personal.

Mi amigo me puso en contacto con Recursos Humanos, y en esa misma semana hice la entrevista para un puesto de gestión de hardware de radioterapia y de computadores en el departamento de Compras. Me di cuenta de que Brainlab encajaba a la perfección con lo que estaba buscando; el director de Operaciones y el de RR. HH. también debieron pensar lo mismo porque me ofrecieron el puesto aunque mi trayectoria se había desarrollado hasta entonces en el área de marketing.

Durante los 18 meses que trabajé en el departamento de Compras, ahorré costes, introduje un nuevo sistema de reportes y, además, amplié mis conocimientos de Brainlab y sus productos. Aunque me gustaba trabajar en el departamento de Compras, en cuanto me enteré de que había una vacante en el departamento de Eventos, decidí presentar mi candidatura.

Tras un par de entrevistas con el departamento de Eventos y Exhibiciones, me reuní con Stefan Vilsmeier.

Para gestionar nuestra participación en las exhibiciones de los Estados Unidos, Brainlab decidió crear un equipo de Eventos y Exhibiciones en nuestra sede de Norteamérica, situada en las afueras de Chicago. Aproveché la oportunidad para irme al extranjero y conocer EE. UU. con la ideal inicial de quedarme solo 3 años. Allí lideré un nuevo equipo, contribuí a la construcción de algunos de nuestros stands de exhibiciones más grandes e hice muchos amigos con los que aún tengo contacto.

Tras renovar el contrato varias veces, los 3 años se convirtieron en 7 y me casé y tuve un hijo. Chicago es una ciudad increíble, pero yo ya estaba deseando volver a mi ciudad natal con mi nueva familia. Por ello, presenté mi candidatura para trabajar como Instructor Clínico en la sede de Brainlab, lo que me permitiría aprovechar una de mis mejores aptitudes, compartir conocimientos, y me aceptaron. Gracias a ese puesto puede viajar por todo medio mundo —Australia, Siberia, Dubái, Italia— para instalar nuevos equipos de Brainlab y explicar al personal médico cómo obtener el máximo provecho de los sistemas.

Tras trabajar 2 años como Instructor Clínico, hubo una reestructuración interna y me ofrecieron el puesto de Consultor de Aplicaciones Informáticas. Estoy todos los días en quirófano para ver cómo funciona nuestro equipo y explicar a los usuarios cómo utilizar nuestra tecnología durante las intervenciones quirúrgicas. Poder trabajar mano a mano con nuestros productos, simplificar los procedimientos del personal médico y, lo más importante, ver cómo nuestras innovaciones permiten mejorar los resultados clínicos de los pacientes es lo que más me gusta de mi actual puesto.

La historia de éxito es cómo Brainlab me facilitó la consecución de mis objetivos profesionales y personales durante el tiempo que llevo trabajando en la empresa.