Éxitos de Brainlab

De Desarrollador a Director Regional

Ralf

Ralf trabaja en Brainlab desde Brainlab 1998 y es buen ejemplo de la gran cantidad de oportunidades que se presentan a los empleados de Brainlab y de los retos que deben afrontar.

Experiencia de Ralf a nivel internacional
¿Cuándo enviaste tu currículum a Brainlab? ¿Para qué puesto?

A mediados de 1998, como desarrollador de software.

¿Cómo se desarrolló el proceso de selección?

Divertido y original. Presenté mi candidatura tras conocer al Consejero Delegado y fundador, Stefan Vilsmeier, en un evento de empresas en la universidad en el que afirmó que necesitaba urgentemente ingenieros. Como no se pusieron en contacto conmigo, llamé a Brainlab e insistí en hablar con él porque se había mostrado muy interesado. Al día siguiente me entrevistó y me sugirió que me incorporara al Servicio Técnico y fuera a ver a los clientes en vez de dedicarme a desarrollar software. Entonces me introdujo a los dos equipos y pensé: “Supongo que tendrá razón”.

¿Por qué has cambiado con tanta frecuencia de puesto dentro de Brainlab? ¿Qué puestos has ocupado?

Después de trabajar durante un año en el Servicio Técnico y de viajar a Bélgica, España, Reino Unido y EE.UU, me preguntaron si quería dedicarme a la Gestión de Soporte de Producto —una mezcla de soporte de segundo nivel, educación global del servicio técnico y gestión de incidencias—, lo que supuso el primer puesto en el que realicé tareas que iban bastante más allá de la ingeniería.

Tras trabajar dos años en un puesto tan polifacético, me concedieron un periodo sabático para viajar a Sudamérica, aunque no tenía un puesto concreto para reincorporarme después. Poco antes de concluir el viaje, me preguntaron si quería crear un equipo de I+D para trabajar en una nueva área acerca de quirófanos integrados; acepté encantando y pasé los 5 años siguientes en este puesto, desde donde participé en instalaciones en Staten Island (Nueva York) y Roma.

En 2006 yo había empezado un MBA y quería ir junto con mi esposa a vivir a otro continente, por lo que habíamos solicitado y obtenido visados para Australia. Sin embargo, Brainlab me preguntó si me iría a Singapur para trabajar en un proyecto de gran envergadura en un centro hospitalario de Singapur y en asesoría de ventas en la región del Asia-Pacífico; estuvimos un día reflexionando y dijimos que sí: fue una experiencia extraordinaria.
En 2008 seguíamos interesados en ir a Australia, pero no se presentó la oportunidad y volvimos a la sede de Brainlab, donde pasé a ocupar un puesto de marketing. Un año después, me incorporé a la unidad de desarrollo del negocio y gestioné la comunicación del primer “carve out” importante de Brainlab: fue una época muy interesante, donde aprendí mucho de temas jurídicos, operaciones de venta y comunicación externa e interna.

Tras finalizar el proyecto, mi esposa y yo nos percatamos de que nuestros visados para Australia estaban a punto de caducar y de que quizás algún día nos arrepentiríamos de no haber vuelto a intentarlo. Hablando con Stefan Vilsmeier me indicó que había varios puestos vacantes fuera de Europa y que uno de ellos era la gestión de operaciones en Australia y Nueva Zelanda. ¡Por fin! A última hora el viaje se puso más emocionante porque se quedó vacante el puesto de Director Regional y me preguntaron si quería afrontar el reto y asumir tareas que abarcaban ventas, gestión de ventas y gestión empresarial.

Hoy, tras 3 años y medio en un puesto exigente en el que coseché numerosos éxitos, le he pasado el testigo a mi sucesor de Australia y vuelvo a tener un abanico de posibilidades.

¿Cómo describirías o evaluarías las posibilidades de desarrollo profesional en Brainlab?

En general, muy buenas y desde mi punto de vista, excelentes. Solo tienes que poner de tu parte flexibilidad y estar abierto a nuevos retos independientemente del puesto que sea y de dónde está situado.

¿Qué es lo que más te gusta de trabajar en Brainlab?

La gente: los compañeros, los clientes, los socios y los pacientes. Los productos, la marca y el entorno de trabajo también son extraordinarios, pero, al fin y al cabo, son personas de todo el mundo las que llevan todo a la práctica pensando en otras personas; por eso, la gente es lo que más me gusta.

¿Qué proyecto te ha deparado más satisfacciones?

Mi puesto como director regional y reconstruir el equipo para afianzar y expandir el negocio en Australia y Nueva Zelanda.

Sin embargo, en muchas ocasiones son las “pequeñas” cosas las que proporcionan satisfacción: hace algún tiempo ayudé a un cirujano a realizar una navegación con una precisión altísima en un paciente de 21 años; gracias a la precisión el cirujano localizó en poco tiempo el tumor de tamaño reducido situado en un área profunda del cerebro que habría puesto en peligro la vida del paciente a medio plazo. Tras la intervención, el cirujano me abrazó, me dio las gracias en nombre del paciente y todo el personal de quirófano aplaudió.

¿Qué distingue a Brainlab de otras empresas?

En mi opinión, que en Brainlab hay un número excepcional de personas motivadísimas por todo el mundo: desde el fundador y Consejero Delegado hasta el estudiante en prácticas que acaba de incorporarse. Nuestra cultura corporativa basada en atraer, contratar y facilitar el desarrollo profesional de estas personas y de los equipos que forman es, probablemente, el factor diferencial más importante con respecto a cualquier otra empresa que conozco.

¿Qué es lo que te motiva para ir a trabajar todos los días?

Todos los puestos que he ocupado en Brainlab tenían un denominador común: cada día es distinto y aporta algo nuevo; es muy probable que todos los días te diviertas, tengas que enfrentarte con retos y obtengas el apoyo necesario para triunfar.

¿Cuál es el aspecto más atractivo del trabajo en tu departamento?

En ventas y soporte técnico, la cantidad de gente distinta con la que tratas: cirujanos, personal de enfermería, ingenieros de biomedicina, físicos, gestores de quirófano, Consejeros Delegados, representantes de fabricantes de prótesis, etc. Para cada uno siempre encuentras algo valioso para su trabajo y, además, contribuyes a generar un impacto positivo en la salud de los pacientes.

¿Cuál es la política o ventaja característica de Brainlab que más te gusta?

Cuando estoy de viaje, las avanzadas herramientas que nos proporcionan y que evolucionan constantemente: dispones de teléfono, tableta y portátil de alta calidad, acceso móvil a material de marketing y al sistema de CRM, videoconferencias, soporte de TI, etc., que te facilitan muchísimo las tareas cuando estás fuera.

En la sede, me encanta el entorno innovador, las estructuras organizativas planas, la arquitectura abierta, las áreas creativas para reuniones y la deliciosa comida del restaurante y de la cafetería que incita a la reflexión. ¿Por qué? Algunas de las mejores ideas surgen en torno a una sabrosa comida.